jueves, 16 de mayo de 2013

Adiós al técnico; bienvenida la leyenda


Reflexionemos brevemente sobre el contexto futbolístico en el que vivimos. Pensemos en este fútbol histérico y vertiginoso, donde mandan los resultados y la voracidad del éxito. Donde cuesta mucho acomodarse a los tiempos que conllevan el trabajo a largo a plazo y los proyectos, y muchos son desechados de manera precoz. 

Sin embargo, con Sir Alex Ferguson, el fútbol hizo una excepción.

Este escocés llegó al Manchester United un 5 de noviembre de 1986 y, por estos días, 27 años después, dejará su cargo por decisión propia.“La decisión de retirarme la he pensado mucho tiempo y no la he tomado a la ligera; es el momento adecuado”, decía el pasado 8 de mayo, al anunciar su despedida. Despedida que podría haberse precipitado si no fuera por su firmeza y tezón.

Primero, porque apenado por la muerte de un amigo, quien murió dentro de un campo de juego siendo director técnico, había jurado dejar la profesión una vez cumplidos los 60 años. Y segundo, porque decidió persistir a pesar de no haber empezado su ciclo como, seguramente, hubiese deseado. Un club por aquel entonces abatido, que revoloteaba entre los peores equipos de la liga inglesa, y con sus jugadores con preocupantes casos de indisciplina. Los logros tuvieron que esperar. Y mucho. Demasiado para las exigencias que demanda este fútbol voraz de resultados. Mientras tanto, tuvo que someterse al contexto hostil de los simpatizantes y a las embestidas de la prensa que soportó con hidalguía. 

Recién para 1991 había conseguido imponer su característica “mano dura” y pudo materializar sus intenciones ganando la FA Cup. Ya en un contexto más favorable y con la presión aliviada, un año más tarde, ganó su primera Premier League. 

A partir de allí, las copas florecieron en el jardín rojo del “Teatro de los Sueños” (Old Trafford) y fueron encolumnándose una detrás de la otra. Unas 15 ligas y 2 Champios League, entre otras, que sumaron 38 y ubicaron al Manchester en la cima del fútbol mundial, siempre de su mano. 

Hoy, a los 71 años, los problemas en su corazón y una inminente operación de cadera, ayudaron a que Alex Ferguson decida dar un paso al costado. Levantarse definitivamente del banco de suplentes que tantos años lo acogió en su falda. 

Dijo adiós al director técnico, sin dudas, para darle paso a la leyenda.


Por Ramiro Fossaceca