jueves, 21 de abril de 2022

“El Fútbol que le gusta a la gente”

     Anoche me tocó ir a la cancha de Boca y, al observar algunas cosas con mayor detenimiento del normal, entendí algo que es recontra sabido (la brecha entre saber y entender a veces puede ser más grande de lo que creemos) y es que el fútbol está atravesado por innumerables factores y, por lo tanto, su análisis es multifactorial.

     Soy un ferviente defensor de los análisis futbolísticos porque creo que, en general, del fútbol como juego es de lo que menos se habla. Y, aunque es algo que pasó siempre, hoy sucede quizá en mayor medida porque el juego ha evolucionado mucho en muy poco tiempo y no son tantos aquellos que están a la altura de dar un debate serio desde ese aspecto. Saber y aprender son cosas que llevan tiempo, esfuerzo y dedicación; por lo tanto, hay que tener ganar.

     Sin embargo, ayer cuando me iba de la cancha pasada la medianoche (¡de un miércoles!), veía toda la ingeniería que el hincha implementa para decir presente y me pregunté si realmente a ese hincha podría importarle por qué jugaba mal Boca.

     ¿Ese hincha que va a la cancha (y también el que lo mira por televisión, porqué no) quiere o necesita saber necesariamente por qué su equipo juega mal o más bien lo único que quiere es que gane o, al menos, le transmita alguna emoción digna de recordar y que pueda terminar de darle sentido a su liturgia?

     Por otra parte, nunca hay que olvidarse de que el fútbol nació como juego, y su consumo como entretenimiento. No para todos el fútbol es un trabajo, aunque su evolución a lo largo de la historia haya dado mucho.

     Eso que suele llamarse "el hincha" tal vez solo quiera sentir (y no necesariamente saber); quiera emocionarse y que a los suyos les vaya bien porque ahí encuentra un sentido, una identidad: siendo parte de un colectivo que tiene prácticas y emociones en común.

     A mi me encanta que en los medios se hable del juego y poder escuchar a los que saben para aprender, pero también entiendo que no todos quieren consumirlo de la misma manera. 

Dicho esto, vale aclarar que nada de esto exime a ningún comunicador de su responsabilidad como tal. La comunicación tiene una función social y yo creo firmemente en eso y que parte de esa función en el dominio del fútbol es acercar al hincha a los protagonistas, para caminar juntos en la evolución del juego y su cultura. 

Porque el fútbol es cultura, nunca hay que olvidarlo.