miércoles, 29 de agosto de 2012

El fútbol en su mínima expresión


Muchas son las expectativas que generan los inicios de campeonatos. Esperanzas de ver fútbol, luego de la larga espera del mes de julio, alimentan las ilusiones.  Sin embargo, hasta aquí poco se ha visto. Abundancia de tácticas mezquinas y  escasez de fantasía. Ausencia de artesanos del balón.  Equipos más preocupados por cerrar bien la puerta de su arco que por forzar la cerradura del que está enfrente.

La 4ta. Fecha del Torneo Inicial dejó ver entre líneas que poco podremos esperar de él para el futuro. Quizás, lo mejor se haya visto en Floresta, en el empate 2 a 2 entre el local y Tigre, o en San Juan, con la goleada de Velez 3 a 0, pero no mucho más. El resto sólo dejó desilusión y desencanto.

La gran decepción, sin duda, fue la que protagonizaron River y San Lorenzo en el Monumental.  La vocación del técnico del Ciclón por la destrucción del juego sumada a la incapacidad de los Almeyda para generar espacios hizo que los puntos fueran uno para cada barrio.

Caruso tuvo siempre claro lo que quería. Sorprendió con Buffarini y Aguiar como dobles cinco para que presionasen a Cirigliano y a Ponzio. Así, River se encontró perdido en el mediocampo, dónde no pudo manejar la pelota con tranquilidad. Lanzini, el único que podía inventar algo distinto, estuvo contenido los noventa minutos por Prósperi y ni siquiera encontró espacios detrás de los volantes (donde más cómodo se siente) para llevar peligro. Con ese simple movimiento táctico de Lombardi, el Millonario se quedó fácilmente sin argumentos y el partido se volvió chato y aburrido. Más si se tiene en cuenta la cantidad de interrupciones generadas por el arquero Migliore, quien jugó un partido aparte con la parcialidad local.

Por historia, se esperaba mucho más de estos dos grandes del fútbol argentino. Como se espera más del propio torneo que aún tiene 15 fechas para reivindicarse ante la gente.
 
 
Por Ramiro Fossaceca (Publicado en www.futboldebolsillo.com.ar)

 

 

miércoles, 15 de agosto de 2012

El canto de la protesta

A lo largo de la historia del fútbol, los hinchas han ido encontrando variadas formas de manifestar su disconformidad. Insultos, “banderazos”, pintadas y también invocaciones a los ídolos que ya no están.
Esta última modalidad de protesta rememora aquellos años noventa, en las Eliminatorias del Mundial de Estados Unidos 1994. La Selección Argentina sufría su clasificación, perdía 0 – 5 con Colombia en el Monumental y ponía en peligro su pasaje al mundial teniendo que jugar un repechaje. Ese día, la presencia de Maradona en el estadio generó el grito de guerra de los argentinos que comenzaron a corear su nombre al unísono. Diego ya no dibujaba magias con la celeste y blanca, pero en ese estadio todavía quedaban resabios de sus épocas doradas y la gente los evocaba en forma de crítica. Ese famoso “Maradooo, Maradooo” ejerció tanta presión que obligó al por entonces director técnico, Alfio Basile, a convocarlo para jugar los partidos definitorios y, posteriormente, el mundial.
Más cerca en el tiempo, mientras el River de Simeone mostraba un escaso nivel de juego, el último ídolo riverplatense observaba los partidos sentado en el banco de suplente. Ariel Ortega, que por problemas de disciplina no era titular para el DT, sí lo era para la hinchada. Los fanáticos millonarios se ahogaban en gritos reclamando al jujeño y ponían de manifiesto su desencanto exigiendo la resurrección futbolística de su número 10.

Esta forma de demanda se ha vuelto una tradición argentina.
Este fin de semana, la gente de Boca recurrió a la misma metodología. Una vez finalizado el primer tiempo contra Tigre, desde los cuatro sectores del estadio pudo escucharse el conocido cántico de devoción. Juan Román Riquelme no estuvo, pero se hizo presente en las voces de la rebeldía boquense.
El equipo de Falcioni volvía a mostrar un nivel parecido al de la semana pasada con Quilmes. Los encargados de generar creatividad ofensiva parecían dormirse en los laureles del mediocampo rival y como era de esperarse, en el primer el tiempo comenzaron a escucharse los primeros murmullos. Pero al ejecutarse el pitazo final de los primeros 45 minutos, la Bombonera se vio desbordada por un alarido generalizado del hincha pidiendo por la vuelta del ídolo ausente. El resultado es anecdótico. Queda claro que la gente no está conforme y lo manifiesta notoriamente.
Quizá sea el opaco juego el que resucita el deseo de implorar por los ídolos que ya no están y supieron brillar. Quizá los hinchas xeneizes no sólo imploran por su genio, sino que expresan su desencanto, frente al pobre juego del equipo, mediante el nombre que tanto les dio.
El cántico que llama a Riquelme pide más que su vuelta. Exige el regreso del buen fútbol que alguna vez supieron ver. Así como en su momento eran Maradona y Ortega, hoy es Riquelme el canto del FÚTBOL.



Por Ramiro Fossaceca (Publicado en www.futboldebolsillo.com.ar)

miércoles, 1 de agosto de 2012

La gran ausencia


La ausencia del seleccionado argentino de fútbol masculino en los Juegos Olímpicos 2012 nos hace recordar la conocida frase “las cosas no se valoran hasta que se pierden”…

En Atenas 2004, cuando Marcelo Bielsa y Carlos Tévez empaparon de fútbol la medalla dorada y la trajeron al país por primera vez en la historia, la condecoración fue minimizada por algunos compatriotas. Estos caracterizaron de anónimos e ignotos a los adversarios enfrentados durante el torneo. Con una pizca de resentimiento, quizás, era difícil para algunos reconocerle el logro a un director técnico que había sido eliminado del mundial de Corea - Japón en primera ronda. Eso era imperdonable. Sólo podría taparse semejante fracaso con la obtención del título en Alemania 2006 y no con una “simple distinción secundaria”. Pero “el Loco” los dejó con las ganas y, luego de obtener el primer puesto olímpico, pegó el portazo y abandonó el cargo, lo cual acrecentó la furia de sus fiscales quedando el resultado en segundo plano.


Muchos pensábamos que tal desvalorización del éxito se basaba en la animosidad de algunos para con el técnico argentino y que las criticas no apuntaban a los jugadores, ni al valor de la competencia. Sin embargo, llegó el turno de Beijing 2008. Esta vez Argentina, con Batista al frente del plantel y con Messi y Riquelme ensamblándose en un fútbol vertiginoso y mágico, llegó a la cima del podio aplastando rivales por doquier. Pero tampoco alcanzó para que los fanáticos pesimistas pudieran festejar. Nuevamente, los detractores de siempre saltaron con los tapones hacia delante. No sólo protestaron por la baja calidad de los rivales, sino que desmerecieron y criticaron la postura nacional de llevar a las grandes figuras y no haber apostado a las jóvenes promesas sub 20 -como hacían otras selecciones-.

Hoy, con un nuevo encuentro olímpico, nos encontramos con que el último ganador dorado brillará por su ausencia. Y, obviamente, el libro de quejas estuvo una vez más, a disposición de todos…
Le llegó el turno a Walter Perazzo, por aquel entonces, director técnico de la sub-20 (hoy en Olimpo), quien no pudo clasificar al equipo en el pre-olímpico de Perú e hizo que el país perdiera la posibilidad de sumar un colgante más al medallero. Ahora dolía pensar que el fútbol no participaría en los Juegos, cuando antes ganarlos era insignificante. Puro gataflorismo argentino.

También se le atribuyeron culpas a la AFA que, tal como nos tiene acostumbrados, mostró sus interminables problemas estructurales. Azarosos cambios de técnicos que no respetaban proyecto alguno, llevaron a que no se pudiera armar un equipo que reflejara en el campo todo su potencial.

Hoy vemos los JJOO e imaginamos lo lindo que hubiera sido verlo a Lio Messi portando la querida bandera argentina.
Lamentablemente, las cosas se valoran cuando se pierden. Vapulearon y denostaron los triunfos del 2004 y 2008 y hoy la realidad los despierta avisándoles que peor es nada. Tal vez, sea ésta una lección para empezar a disfrutar de las alegrías, sin importar cómo y dónde sean, y enterarnos que la medalla olímpica ha sido el único triunfo de los últimos 20 años.


Por Ramiro Fossaceca (publicado en www.futboldebolsillo.com.ar)