lunes, 16 de abril de 2012

El Manual del Nueve


Las experiencias de los últimos años marcan que cuando un jugador vuelve de Europa ya no es el mismo. Es sólo un recuerdo de aquel que desparramaba rivales o quemaba nuestras redes argentinas. Viene con su nombre como gran cartel de presentación y eso siempre genera ilusiones, pero, muchas veces, nos encontramos con que sólo queda eso, el nombre. Por ello, cuando se anuncia el retorno de alguno de éstos ídolos, el hincha se permite el beneficio de la duda y comienzan los prejuicios.
Esto muy probablemente sucedió cuando se confirmó la llegada del francés David Trezeguet al club River Plate.  Él, que casi no había tenido tiempo para demostrar su capacidad en nuestro país, regresaba para jugar en uno de los clubes más grandes, que hoy en día pasa por uno de sus momentos más dolorosos: la segunda categoría.
Nadie dudaba de sus logros, ni de sus mas de 20 años en Europa, ni de sus cualidades goleadoras, pero la realidad marcaba que hacía más de un año que no tenía continuidad futbolística y a su edad, eso podía pasarle factura.
Sin embargo, todas estas palabras tuvieron que guadarse solitas en alguna parte. El delantero regresó en gran nivel y lo demuestra día tras día, partido tras partido. No solamente está pagando con goles su contratación, sino que además le está dando un baño de humildad a muchos…
Con su extenso curriculum a cuestas y un promedio de gol escalofriante desde que pisó suelo argentino, no se le cae ni un anillo de los que seguramente tiene, si por decisión suya el DT decide sentarlo junto a él durante un partido, ni  tampoco acusa molestia alguna si debe viajar cientos de kilómetros para enfrentar al desconocido Sportivo Belgrano de San Francisco. Él, justamente él, que enfrentó a los equipos más poderosos del mundo. Sabe que debe ser ejemplo para los más jóvenes y lo ejecuta al pie de la letra.
Además de su modestia y sencillez, el francés también es un libro abierto para los centro-delanteros venideros. Viene con la escuela del fútbol europeo encima, donde se tiene bien en claro que es lo que se pretende del 9 di la squadra. Juega del vértice al vértice del área. Se puede tirar unos metros hacia atrás para buscar la pelota pero no se complica jamás con ella en los pies. Conoce muy bien lo que puede dar y sus limitaciones. Sabe que su hábitat es el corazón del área. Por eso apenas recibe, abre bien la cancha y rápidamente va en busca del punto del penal, donde allí espera ya perfilado para definir con velocidad. No es un dato menor que de todos los goles que marcó desde su arribo, la mayoría hayan sido a un toque. Tiene la capacidad de poder aguardar el pase con la mirada puesta en el arco y así perder el menor tiempo posible para terminar la jugada, sorprendiendo al arquero que esperará su ejecución con orgullo.
Sin embargo, no logra convencer a Almeyda de que el único indispensable debe ser él. Probablemente entren en juego otras cosas en la consideración del DT a la hora de tomar una decisión. Lo que queda más que claro es, que cada vez que le toca jugar, el francés pone en práctica todo lo aprendido en su larga trayectoria primermundista, llena el campo de conceptos futbolísticos y se empapa de aplausos que bajan desde las tribunas riverplatenses. Sin dudas, que juegue o no, hoy, es anecdótico, ya que con solo verlo desfilar por el verde césped demuestra que todavía está para grandes cosas.
Por eso, más allá de que todavía no haya podido ganarse ese lugar tan deseado entre los once iniciales, si lo ha hecho con el corazón de la gente, que lo ovaciona cada vez que juega y lo pide a gritos desesperados cuando espera sentado al costado del campo.
Indudablemente éste gran jugador bañado en humildad y talento ha sabido cambiar prejuicios y dudas, por respeto y admiración.

                                                                                                                                           Ramiro Fossaceca
                                                                                                                                          

                                                                                                                                     







4 comentarios:

  1. ¡¡Muy bueno!! Confieso que dudé cuando llegó.

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  2. Muy bueno Rama! no te tenía en esta faceta!!! Yo también despunto el vicio, arranque de nuevo en www.christianbasile.blogspot.com.ar
    pasate!! Abrazo

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  3. Muy bueno amigo!!! de a poco uno encuentra su estilo en esto de la escritura; es un camino en el cual muchos quedamos enredados entre las frases hechas y las brillantes construcciones. Bienvenido al mundo de la gráfica!. abrazo Genio.

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