Cientos de años atrás, un filósofo revolucionaba al mundo
con su pensamiento: “Pienso, luego existo”.
Seguramente se estarán preguntando qué tiene que ver esto
con el blog si hablamos de democracia
futbolera, ¿no? Es que hace unos días,
otro pensador, más contemporáneo él,
logró movilizar la tranquilidad apática de un equipo con su filosofía futbolística:
“Pienso, luego juego”.
Hablamos de Matías Jesús Almeyda, director técnico de River
Plate, que tuvo que pensar y pensar para encontrar una teoría que lograse que
esa constelación de estrellas que tiene en su plantel, bajara del pedestal
divino donde creía estar y se situase en una realidad más terrenal, como lo es
hoy, la Primera B Nacional.
Cierto es que son todos grandes jugadores, pero la
actualidad marcaba que hasta aquí no habían sido más que destellos individuales.
Por eso, éste sabio de la ciudad de Azul, decidió trastocar el sistema. Supo
darle una vuelta de tuerca a este grupo, justo antes del partido más
importante. El partido que lo podía alejar de la punta del torneo o podía
encaminarlo por la senda que lo lleve directamente a primera división.
Sabía que el DT del rival no traicionaría su ideología que
tantos buenos resultados le había traído. Venía puntero y con cuatro puntos de
diferencia sobre su equipo. Con esa convicción trabajó toda la semana pensado
en el sistema empleado por su adversario a lo largo del torneo y a partir de
ahí construyó su modelo. Esto en River no había sucedido en 30 fechas, era el
más grande de la categoría y parecía que los demás debían preocuparse por él.
Pero ésta vez, el rival merecía respeto, un respeto especial. Así, Almeyda paró
3 defensores en el fondo, ellos debían encargarse de su mejor jugador, su
“Joya” Paulo Dybala. En el medio, cuatro volantes, dos 5 que contengan, Cirigliano
y Ponzio, y 2 carrileros, Maestrico y Sánchez. El primero con una vocación un
poco más ofensiva, pero ambos debían jugarse un mano a mano hasta el final con
los dos extremos rivales (otro de sus puntos altos). Y arriba juntó nuevamente
a su tridente Domínguez, Cavenaghi y Trezeguet, pero ésta vez bien de punta, bien
arriba presionando a la línea de 3 que proponía el puntero del campeonato. Esto
obligó a que uno de los mediocampistas del equipo cordobés bajara para así poder
formar una línea de 4 defensiva, ya que si no ésta presión generaría un mano a
mano más que peligroso para la integridad física de su propio arco.Allí Almeyda le creó un nuevo problema a su contrincante por supremacía numérica. Al tener un hombre más en el medio campo le robó la pelota y comenzó a moverla con libertad. Ahí entraban en acción los delanteros millonarios, moviéndose a las espaldas de los volantes contrarios, cuando éstos salían a presionar. Recibían a piacere, con espacios, de frente al arco generándoles intensos dolores de cabeza a los defensores.
Así se fue desarrollando el partido, con un River dominador en el que en cada ataque daba la sensación de que algo peligroso podía suceder y, más teniendo en cuenta que Instituto nunca intentó darle un giro a su timón desde el comando. El equipo de Almeyda justificó la victoria, aunque se hizo esperar hasta la mitad del segundo tiempo y vino de la mano del “Gran David” Trezeguet.
De ésta manera finalizó el partido, lleno de vértigo y emociones que mantuvo en vilo a las más de 60 mil personas que se acercaron al Monumental ese día, y esto en parte se debió al interesante planteo que hizo el técnico de Nuñez.
Lejos está Matías Almeyda de ser un Filósofo Contemporáneo, ni tampoco su sistema táctico fue una filosofía, pero cuando lo comparamos con aquel pensador del siglo XVI es porque se animó a romper con la monotonía que venía mostrando este equipo y se permitió pensar distinto, se permitió dudar de lo que venía haciendo y tuvo su rédito, ganó el partido que había que ganar con total autoridad. Por eso, después de casi 10 meses, creo que el domingo, este joven pensador apenas retirado de su etapa como jugador, se recibió de Director Técnico con diploma de honor.
Ramiro Fossaceca
me encanto!!! cada vez son mejores los análisis, se perfila un gran periodista deportivo.
ResponderEliminarExcelente!! Sin duda el mejor de tus análisis! Felicitaciones!
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