viernes, 1 de junio de 2012

El Romántico

Más allá del campeonato obtenido a fines del año pasado y de sus triunfos permanentes en diversas competiciones, el estilo del Boca de Falcioni siempre ha sido criticado por los consumidores del fútbol argentino. Es que este equipo austero, especulador, ahorrista del buen juego, muchas veces termina siendo aburrido para los exigentes catadores que somos los futboleros.
El DT apuesta todo a la solidez defensiva y al compromiso de cada uno de sus jugadores para ocupar espacios sobre el terreno. Cede el protagonismo sin importar la talla del rival y cuando recupera la pelota deja todo librado a las genialidades de un sólo hombre, Juan Román Riquelme.
Dueño y señor del equipo, mueve a Boca al ritmo de su música y al compás de sus pases, es el encargado de los tiempos y las pausas. En los ataques, sabe cuando hay que mover rápido el balón y cuando debe perpetuarlo en sus pies por un largo rato. La maneja de acá para allá, con criterio y paciencia, hasta que por fin encuentra la ranura exacta. Esa ranura donde sólo él tiene la llave para hacer pasar una número 5 y así, poner el pase filtrante que dejará despatarrados a los defensores y a sus delanteros mano a mano con el gol.
Tiene una virtud que lo distingue del resto: su cabeza juega un paso delante de la imaginación convencional. Juega tan bien con la pelota, como sin ella. Observa el contexto, aquello que pasa a su alrededor, movimientos de propios y extraños, y al recibirla, sabe con exactitud lo que tiene que hacer. No sólo a quién dirigirá el pase que parta desde sus pies, sino también cual será la mejor opción para su compañero.
De esa forma va ganando el tiempo que muchos creen que pierde.
Es tanta la dependencia que genera su presencia, que diría que hay veces que el equipo llega a desperdiciar situaciones de gol, solamente, para que primero pase por su guante derecho, como si no tuviera el mismo valor si el romántico no la toca.
Además de estratega, Riquelme, funciona de pulmón para el equipo, le da esa bocanada de aire tan necesaria en momentos de asfixia. Cuando Boca no encuentre salida, él con sus mañas coserá los gajos a sus cordones y creará en el ambiente una mágica sensación que pocos pueden generar, hará que parezca imposible poder extirpársela, como si fuese enteramente suya, una parte de su cuerpo, y allí, sus compañeros encontrarán el respiro perdido.
J.R ha vuelto a mostrar un nivel digno de Selección Argentina. Dejó atrás dos largos años de lesiones y bajos rendimientos y recuperó su mejor forma. Así, se transformó en un indispensable para Julio César Falcioni, que al llegar al club no lo tenía entre sus predilectos. Pero en este fútbol moderno, donde abunda la mezquindad táctica y escasean fantasistas, donde los que saben quedan últimos a la hora del pan y queso de los DT´s, el 10 demuestra que la fantasía también puede ser eficaz, cargándose en la mochila un equipo, que por sus formas, poco lo ayuda.
Por eso, domingo a domingo bendice a sus devotos en la misa futbolera y los provee de fe para creer que el fútbol no está condenado a la mediocridad.
Román está "felí" y el pueblo lo disfruta.

                                                                                                  

                                                                                                     Ramiro Fossaceca



2 comentarios:

  1. una critica profunda que deja pensando muy mucho, con una fuerte interrogacion es el temperamento de Riquelme, o el d.t. que pide que el equipo funcione de esta manera??.Me gustaria saber tu opinion,

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  2. El director técnico es mesquino por esencia y Riquelme le da ese toque de buen fútbol que el sistema táctico no propone.

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