El 27 de Julio en Londres se reunirán miles de atletas en un nuevo encuentro olímpico. Allí, disputarán su honor queriendo escalar algún peldaño en ese medallero tan deseado.
En las próximas líneas, Democracia Futbolera brindará un pequeño homenaje a la esencia de los Juegos y al espíritu de sus deportistas que, durante quince días, sudarán hasta la última gota de dignidad por el sueño que persiguieron toda su vida.
"Deporte y Honor"
Estamos en vísperas de un nuevo Juego
Olímpico. Cada día, cada hora que pasa acorta más la brecha entre la espera y
la tan ansiada entrada de la antorcha olímpica al estadio. Es tanta la magnitud
que alcanzan los Juegos, que meses antes
esta antorcha comienza
su recorrido previo llevando el fuego sagrado hacia los distintos
rincones del mundo.
Esta llama que simboliza la pureza, la
justicia y la paz entre naciones, anda recorriendo hemisferios, uniendo los
cinco continentes en una causa común y honrada, hasta por fin, terminar su camino en Londres el 27 de Julio.
Allí, miles de atletas de distintos países y distintas
culturas estarán compitiendo en diversas disciplinas pero con un mismo
objetivo, competir. Porque más allá de
las medallas y las coronas de olivo –único premio en la antigüedad-, sumados a
los intereses económicos que tanto influyen en este mundo moderno, está
presente en ellos el espíritu de la deportividad.
El atleta connota con claridad la esencia de
este antiguo encuentro cuando busca con orgullo y desesperación llegar lo más
lejos posible en su propia carrera, superándose a sí mismo, batiendo sus
propios records y rindiéndole homenaje a la pasión por la cual dedicó su vida
entera. Esa actitud demuestra el verdadero significado de los Juegos Olímpicos.
Si no, citemos al barón Pierre de Coubertin, motivador y gestor de los juegos modernos,
que al organizarlos allá a fines del 1800 diría: “Lo importante no es ganar,
sino participar…no es vencer, sino luchar bien” y en esas palabras entenderán de qué se trata
esto. Ése, es el motivo de esta celebración mundial, luchar por un objetivo
moral y no material.
Seguramente, en el camino habrá estrellas con destino dorado,
pero este Juego ofrece oportunidades para todos. Cuando uno es capaz de superar
sus limitaciones y las metas impuestas por uno mismo, sin duda ha ganado, y esa
es la mejor medalla que puede colgarse un deportista.
De todas maneras, cabe recordar que,
más allá de la magia que los envuelve, históricamente, los Juegos se han visto envueltos en diversos conflictos, que
no mancharon su buen nombre, pero si los
salpicaron. La realización de las guerras mundiales hizo que el deporte pasara
a segundo plano provisoriamente. Además, boicots políticos entre países con
ideologías dispares privaron al mundo de
los mejores deportistas. El capitalismo y el socialismo no quisieron mezclarse
y vetaron a sus atletas dejándolos sin participación en sus distintas sedes. Por otra parte, protestas sociales han llegado a terminar en tragedias, como el
atentado palestino a los israelíes en Múnich 1976. Sin embargo, en sus más de cien años de vida desde su
establecimiento en 1896, el deporte y la sana competencia que proponen los JJ.OO
han sobrevivido y se han perpetuado en el tiempo. Hoy, en el año 2012 en el mes
de Julio se celebrará su edición número
30 en la ciudad de Londres, quien se
dará el lujo de ser anfitriona del mundo por tercera vez.
Todo esto enarbola la antorcha olímpica y la
lleva hacia lo más alto, no sólo en el plano deportivo, sino también en lo
social. Y aunque algunos modernos piensen más en records monetarios y corran la
maratón de los intereses económicos, la finalidad del deporte olímpico y sus
añejos pensadores ha sido siempre la misma, unir al ser humano fomentando la
deportividad y el respeto hacia el prójimo, y eso, hasta el día de hoy se ha
mantenido.
Ramiro Fossaceca

Muy buen resumen. ¡No veo la hora de que empiecen!
ResponderEliminarexcelente nota!!!!!, me encanta la pluma de Ramiro Fossaceca, quiero los comentarios del desarrollo de de los juegos olimpicos!!!!!
ResponderEliminar