jueves, 6 de diciembre de 2012

El regreso del "Titán"


El partido ya pasó. Godoy Cruz de Mendoza y Quilmes empataron 0 a 0 y no regalaron más que bostezos. Sin embargo, la pelota no era la protagonista esta tarde. Cronistas y fotógrafos se aglutinaron rodeando el banco de suplentes local buscando las primeras imágenes y declaraciones de Martín Palermo como director técnico de fútbol. El ex goleador, quien un año atrás dejaba las canchas aquejado por las lesiones en sus rodillas, comenzaba su ciclo de entrenador y acaparaba la atención de todos.
Más de treinta grados de temperatura acompañaban la tarde del sábado 1 de diciembre. Mucho movimiento en el estadio Malvinas Argentinas de la ciudad de Mendoza. Más de lo habitual. Cientos de periodistas viajaron desde las diferentes provincias para presenciar el debut de Palermo y colmaron la sala mixta (espacio que ocupa la prensa previa y post partido). Los fotógrafos, también duplicaron su lista de cada fin de semana queriendo ser parte de este evento tan importante para la historia del club mendocino. Hasta el vicepresidente de Boca, Juan Carlos Crespi, dijo presente para acompañar a su amigo en este nuevo proyecto que emprendía.

La hora señalada para el inicio del partido eran las cinco de la tarde. Casi dos horas antes, mostrando un dejo de ansiedad, arribó el micro de la delegación de Godoy Cruz al ritmo de sirenas y patrulleros que lo escoltaban.

Bajaron los veinte jugadores citados, auxiliares, dirigentes y por último él. Protagonista absoluto de la tarde. De pantalones cortos y chomba de su nuevo club, Palermo bajó abrazado de su amigo y ayudante Roberto Abbondanzieri. Relajado y sonriente, como disfrutando el momento. Una vez que ingresó al vestuario no volvió a salir. Recién a las cuatro y media de la tarde cuando los jugadores salieron a realizar los clásicos movimientos pre-competitivos apenas se dejó ver. Ya no reía. Su rostro estaba serio y transmitía una mezcla de concentración y nerviosismo. Tampoco vestía ahora ropa deportiva. Llevaba una elegante camisa blanca y un jeans negro, acompañado por un imponente reloj que abrazaba su muñeca izquierda. Había cambiado el personaje, parecía haberse metido de lleno en el papel de director técnico.

Todo estaba listo. El estadio explotaba de gente que preparaba sus cámaras y teléfonos celulares para capturar ese momento para el resto de sus vidas. La esperada salida del equipo a la cancha no se hizo desear y las tribunas se vinieron abajo. El “Loco”, otra vez el último de la fila, absorvió todas las miradas y los flashes de los fotógrafos que se amontonaban queriendo ganar la tapa del diario del otro día.

Comenzó el partido sentado, pero apenas duró unos segundos. Enseguida se puso de pie y así se mantuvo durante los noventa minutos. Arenga permanente hacia sus jugadores, reclamos para el árbitro Saúl Laverni y caminata constante de un lado al otro como buscando soluciones. Así vivió su primer partido. Puro nervio y ansiedad. “Con ganas de entrar a jugar”, como él mismo lo definiría al finalizar el encuentro.
En lo futbolístico, Godoy Cruz fue protagonista, aunque no mostró prácticamente nada distinto de lo que venía haciendo con Omar Asad, su anterior entrenador. Fue un cero a cero aburrido, pero que dejó conforme a Palermo quien no perdió en el debut y eso es importante para empezar el camino con el pie derecho. Más, teniendo en cuenta que el equipo cuyano venía de cuatro derrotas consecutivas en este campeonato.

Ahora, lo espera nada más y nada menos que su querido Boca para cerrar el año y luego encarar la pretemporada de la mejor manera para sacar a este Godoy Cruz del pozo en el que se encuentra. La tarea no será nada fácil, pero los hinchas mendocinos se ilusionan y disfrutan como nadie del regreso del “Titán”.


Ramiro Fossaceca.


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