miércoles, 7 de agosto de 2013

Goleadores Deportados



 Juzgar de equivocadas las decisiones de River y Boca de prescindir de los servicios de Carlos Luna y Santiago Silva, por el hecho de que en su presentación con sus nuevos equipos ambos metieron 2 goles, es el más simple de los análisis que puedan realizarse al respecto. Es simplismo puro. La situación es tan relativa que atacar a los clubes por ello, no sólo es lo más fácil, sino que además es erróneo y apresurado. La crítica es mucho más profunda, va más allá, no puede partir de esos dos goles. Hay múltiples factores que determinaron sus salidas que deberán ser analizados si lo que se pretende es encontrar un argumento sólido para definir una postura al respecto.

                                           

Vayamos por parte. Pensemos. En primer lugar, los dos casos son totalmente diferentes. Ellos son diferentes, sus carreras lo son, como lo son también los contextos en los que llegaron y se fueron de los clubes con mayor implicancia del fútbol argentino.

Por eso, analizaremos primero un caso y después el otro. Primero Luna y después Silva. Claramente a lo largo del texto iremos comparando los dos, porque si bien son distintos, son dos casos perfectamente comparables. Así, intentaremos llegar una conclusión un poco más argumentativa, y no hacer "facilismos", que, valga la redundancia, es lo más fácil a la hora de juzgar actitudes ajenas.

Si la pregunta que se plantea aquí es: ¿se equivocó River en dejar ir a Luna? La respuesta es: Sí, se equivocó. Es un error imperdonable. Pero no porque ahora el "Chino" (Luna) alcance en Central su mejor forma física y futbolística  -que, dicho sea de paso, en River nunca alcanzó-, se transforme en el goleador del fútbol argentino o llegue a ser el número 9 de la selección, juegue el mundial y gane el Balón de Oro, sino porque River no disponía, en su plantel, de la cantidad de delanteros suficientes como para darse el lujo de descartar al único jugador profesional con el que contaba en ese puesto, previo a la llegada del colombiano Teófilo Gutiérrez.


Entonces, repasemos. River no hizo mal en darle vía libre a Luna porque a partir de allí corra el riesgo de una futura y posible explosión futbolística del jugador, sino que hizo mal por su propio futuro. Por contar con un escaso patrimonio ofensivo. Por eso hizo mal. Si Ramón Díaz, director técnico del club, hubiese dispuesto de un caudal numeroso de jugadores dedicados a y especializados en la culminación de la jugada, como veremos más adelante sucede con Boca y Silva, la salida de Luna no habría incomodado a nadie; es más, hasta quizá habría pasado desapercibida, no sé. No es que quiera ser duro con el pobre Luna, pero la realidad marca que, jamás, alcanzó, como dijimos antes, su mejor forma física ni futbolística con la camiseta del club "millonario" (metió apenas 6 goles en 25 partidos). 

Por eso, que ahora meta en Central los goles que no pudo meter en River, no debiera ser motivo de reproches contra una dirigencia que, igualmente, no se cansa de "meter la pata". También Luna había metido goles en Tigre y no fueron garantía de nada. El reproche es otro, porque el error fue otro.

Si quisiéramos jugar un poco e intentáramos meternos hipotéticamente en la cabeza de Daniel Passarella, podríamos conjeturar que luego de los dos goles que el jugador le hizo a Quilmes, habría dicho: "qué me importa que haga goles ahora si cuando estuvo acá pateaba el pasto. A mí no servía". Es una suposición, quizás fallida, quizás no. Pero supongamos que así haya sido. Seguramente tenga razón en pensar así. Luna no rindió como para reprocharse que ahora la "descosa" jugando para Central. Pero, repito, el problema no es ese, el problema es otro. Su salida dejó a River desposeído de delanteros, que, hasta que la habilitación de Teo Gutiérrez no se haga efectiva, mantendrá al desnudo la ofensiva del equipo, aunque se intente vestirla con la inexperiencia de un pibe de 18 años. Eso sí es motivo de reproche.

Pasemos a Silva. Y, lógicamente, partiremos planteándonos el mismo interrogante que en el caso anterior, ¿se equivocó Boca en dejarlo ir? O, quizá, a partir de lo que expusimos sobre Carlos Luna, bien podría ser otra la cuestión, ¿Boca estaba en condiciones de dejar ir a Silva? Como ya dije en las primeras líneas de esta nota, si bien son casos comparables, son totalmente diferentes. Y para eso estamos aquí, para poner de manifiesto sus diferencias.

Primero porque Bianchi había decidido ya, hacía meses, "limpiar" al uruguayo de sus filas. Un problema interno que jamás vio la luz, que sólo se dejó entrever a partir de conjeturas periodísticas o suspicacias del propio jugador a la hora de declarar, fueron las que llevaron a prever este desenlace. Claramente no fue así el otro caso. Luna se fue sobre el cierre del libro de pases. Otra asimetría es que la realidad de Silva nos dice que su paso por Boca no fue decididamente malo como algunos procuran hacer creer. La estadística es clara,  jugó 55 partidos con esa camiseta y metió 19 goles entre campeonato local, Copa Argentina y Copa Libertadores. Un promedio para nada despreciable, si tenemos en cuenta que la campaña del equipo no ayudó demasiado para que el jugador alcanzara su esplendor futbolístico. 



Vamos a suponer -aunque es lo más probable- que Silva no es del gusto de Bianchi. Él no lo trajo, él no lo pidió. Fue Falcioni quien insistió para tenerlo consigo cuando vino. Bianchi no. No era de su agrado. No lo quiere. Ahora, ¿tiene con qué reemplazarlo? ¿Quién quedó en el plantel? ¿Trajo refuerzos o le pasará lo mismo que a River?

Veamos: se fueron Viatri y Lautaro Acosta. Llegaron Gigliotti, Riaño y Cángele. Y se quedaron Blandi y Juan Manuel Martínez. Entonces la salida de Silva ¿era viable? Obvio. Cinco delanteros para dos lugares. Tiene allí una sobreabundancia de delanteros. No lo necesitaba. Nada tiene que ver aquí la jerarquía del uruguayo, Bianchi no lo quería. Podía darse ese lujo. Ahora, que haga goles en Lanús no es algo que debiera incumbirle al hincha de Boca, ni a la dirigencia, ni al propio entrenador; ya los había hecho en Vélez, era esperable que los siguiera haciendo en el futuro. Siempre los hizo, y seguramente los seguirá haciendo. Pero Boca no debe preocuparse más por Silva, a diferencia de River, tiene esa zona cubierta.


Ramiro Fossaceca.














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