miércoles, 20 de noviembre de 2013

El Hijo de...

Las críticas caen sobre él de manera exagerada e injusta. Y digo exageradas e injustas no porque no las merezca ni porque esté en mi consideración defender lo indefendible, no hay dudas de que tiene responsabilidad, pero no es el único. Él es un simple colaborador. Con injerencia, sí, pero no toma las decisiones finales. O al menos eso creo. Sin embargo, es el apuntado. El blanco de todos los dardos. De Emiliano Díaz, de él estamos hablando, hijo y ayudante de campo de Ramón, el hombre que por estos días analistas y fanáticos depositaron bajo su lupa detractora.


Posiblemente su opaca trayectoria como futbolista, en la que fue llevado como condición por su padre a cada uno de los clubes adonde dirigió, sea el disparador de los prejuicios hacia sus capacidades de entrenador (ayudante en este caso), pero lo cierto es que poco se conoce sobre su preparación como para fustigarlo hasta el cansancio. O tal vez lo sea su corta edad, su inexperiencia, como el mismo conjeturó. O un poco de las dos. También podría ser que supiese muchísimo de fútbol pero sea el propio Ramón a quien no le gusten los consejos y por eso puso a su hijo ahí, a su lado, para no tener que darle explicaciones a nadie ni escuchar sugerencias. Quién sabe. Son ideas nada más. Por eso no se puede catalogar como único responsable de todos los males que padece River a Emiliano sólo para que Ramón Díaz no caiga del pedestal al que lo han elevado. Y no digo que no se lo haya ganado, pero es él quien decide, y en esta etapa las decisiones no han sido las mejores. De hecho, si repasamos un poquito sus últimos pasos como entrenador no es que la ha ido de maravillas. Todo lo contario. Y salvo la etapa de Independiente, Emiliano no era todavía su ayudante.

Además, quienes exigen la salida inmediata del “hijo de…” lo acusan de ser artífice de "negociados" y de taladrar la cabeza de su padre para llevar al club a su séquito de amigos. A ver, supongamos  que hay un Ramón Díaz pasivo ante la supuesta manipulación de su hijo, ¿acaso eso no podría hacerlo igual desde afuera? ¿No podría aconsejarle a su padre los jugadores que “necesita”? Así, como lo hace Mauro Bianchi con su padre Carlos. Es lo mismo. Le lleva jugadores pero desde afuera, por la relación que los une. ¿O será que sólo buscan un chivo expiatorio que les permita seguir creyendo en las aptitudes divinas del DT más ganador de la historia del club? Creo que subestiman la inteligencia del DT. O son muy ingenuos.

Y estos últimos, los “ingenuos”, los “ramondistas”, son los que castigan a Emiliano creyendo que es él quien arma el equipo de Ramón, pero, paradójicamente, se enojan cuando otros insinúan que Francescoli se lo armaba en el aquel glorioso River de los años `90. Cuando todo era felicidad por el barrio de Nuñez. Si Emiliano se lo arma ahora, ¿por qué no pensar que el “Príncipe” se lo armaba en su momento? No es tan extraño.  Por eso son “ingenuos”, porque no quieren dejar de creer en las divinidades que le adjudican al DT y buscan un culpable en la ajenidad para seguir creyendo, para seguir endiosándolo. No está mal que crean, que idolatren, pero el fanatismo ciega. Y eso está ocurriendo. El árbol les tapa el bosque.

Como conclusión, y para no mostrarme como un detractor implacable del ídolo riverplatense (porque nada más lejos), ni como un defensor acérrimo de su hijo, es necesario equilibrar la cuestión y dejar de lado las culpas para construir de aquí en adelante. No voy a descubrir nada si destaco las virtudes del riojano, sus títulos en el club las ponen de manifiesto. Pero son etapas diferentes, y a partir de lo mostrado hasta hoy, es posible que debiera tener otro estilo de ayudante. Alguien de mayor experiencia, con mayores pergaminos. Que pueda aconsejar en la vorágine de los partidos con sabiduría y lucidez. Pero el eje del análisis deberá ser más macro estructural: estilo y forma de juego, decisiones tácticas y dirigenciales, elección de refuerzos, entre otras. El peso de las criticas no puede caer sobre un solo nombre propio, y menos el de un ayudante de campo.



Ramiro Fossaceca.

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