Recordemos: el Torneo Inicial 2013 se lo llevó San Lorenzo en la última
fecha con apenas 33 puntos. Sin ganar ningunos de los últimos 3 partidos el
Ciclón sobrepasó a Vélez por un punto y se quedó con la Copa Miguel Benancio Sánchez.
Situación que indignó, por ejemplo, a los amantes del fútbol español, en donde
2 equipos (hoy por suerte son 3) se asesinan a puntos, pelean por quién de
los dos bate más records, y relegan al resto a dirimirse, apenas, un lugar en
las copas europeas. Aquí las cosas, afortunadamente, son diferentes.
Si bien son varios los debates que pueden abrirse en una situación como
ésta: si es realmente aquí el campeón el mejor equipo, si los torneos debieran
ser largos para encontrar en el más regular al mejor, o si la paridad reinante
denota un bajo o un alto nivel en cuanto al juego. Nosotros deberemos tomar un
camino, deberemos seguir una línea para no perdernos entre todos estos
interrogantes que, muy probablemente, a final de campeonato se discutirán.
Lo que se ve claramente acá es que el campeón, no necesaria ni
exclusivamente, será el mejor. No deberá ser el mejor en tanto equipo, ni el
que mejor juega, ni el más regular. Como dijimos, acá cualquiera le gana a
cualquiera. Lejos, muy lejos, estamos de la regularidad. Diría, y a riesgo de
ser castigado al hacerlo, que en este torneo, ya poco importa
la identidad y los planteos. Ya no. A esta altura no. Pero ojo -y por eso
aclaro-, porque no es que diga que las ideas y el trabajo para mí no sean
importantes. Lo son, y muy, pero hablo de este momento, de este torneo. Redundo
e insisto porque quiero ser claro. No quiero dejar cabos sueltos. Lo que se
repite se piensa dos veces, y a eso apunto. Entonces, que hay mejores equipos
que otros no hay dudas. Pero aquí, hoy, no hay nada que garantice nada. O algo
que garantice algo. Aquí saldrá campeón el que termine puntero la última fecha,
sólo ese. No el mejor. O no necesariamente el mejor. Puede ser cualquiera. Hoy
son 8 equipos los que, al finalizar la fecha 15, pueden ser punteros. Y así
será hasta el final. El relativismo se ha adueñado de nuestro fútbol, podríamos
decir. Si eso es bueno o malo, no lo sabemos.
Ramiro Fossaceca.
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