lunes, 23 de diciembre de 2013

Lobbying

A comienzos del siglo XIX, en la monarquía parlamentaria del Reino Unido, comenzó a llamarse coloquialmente lobby a los pasillos de la Cámara de los Comunes británica donde los grupos de presión esperaban a los miembros del Parlamento e intentaban influir sobre sus posteriores votos.

Este concepto, traído al día de hoy, es asociado a la presión que ejercen un grupo de personas con gran influencia política, económica y, en tiempos de la revolución comunicacional, también mediática, para intentar a través de éstos obtener beneficios.

Ahora intentemos trasladar todos estos significados a lo nuestro, que es el fútbol y el periodismo deportivo. Allí aparecen el buen momento futbolístico de Carlos Tevez, su no convocatoria al seleccionado nacional y la presión ejercida por algunos sectores de la prensa deportiva para que sea convocado.


El viernes 20 del corriente el Apache fue entrevistado en una las radios líderes en deportes de nuestro país y allí confesó que para él “ni haciendo 150 goles” sería citado por Sabella para jugar el próximo mundial. A partir de ahí se desató una ola mediática que intentó influir en la opinión de los futboleros: Alejandro Fantino desde su programa de radio “Uno de los nuestros” lanzó una cruzada a través de la red social Twitter en la cual propuso el hashtag #TevezAlMundial, donde la gente podía expresar en 140 caracteres por qué para ellos el jugador debía formar parte del seleccionado. Por otra parte, luego de la victoria de la Juventus sobre el Atalanta 4 a 1 con un gol del argentino, el programa TN Deportivo que se emite en la señal Todo Noticias del Grupo Clarín, mostraba las imágenes del partido mientras su conductor transmitía lo “increíble y extraño” que le parecía que Tevez no estuviera en la selección, dando a entender que había cuestiones extra-futbolísticas que motivaban la situación.

Otro medio que históricamente ha mostrado sus deseos de que el jugador forme parte de la celeste y blanca es el diario deportivo Olé. Esto se ha acentuado a partir del, innegable, buen nivel del jugador, atacando con sus característicos, y ya constantes, titulares alusivos al momento del jugador y la “inentendible” no convocatoria al seleccionado, como por ejemplo: “Entro sin Pachorra”, haciendo referencia al sobrenombre de Sabella; o un explícito “Carlitos a la selección”; o “Allá lo piden”, aclarando en la bajada de la nota que en Italia se preguntan cómo el jugador no es convocado por el DT argentino. Cabe destacar que este diario es el de mayor tirada y, por ende, el más leído en materia deportiva en toda la superficie argentina.

No pretendemos aburrirlos enumerando ejemplos y ejemplos, pero era necesario mostrar algunos que nos sirvieran de pruebas para lo que intentamos transmitir. Estas ideas, conceptos, opiniones que surgen de la sinergia que ellos mismos proponen, de la inercia que provocan repitiendo como loros sin análisis profundos o en su afán de generar polémica, van machacando en el imaginario colectivo. Así, terminan calando en la opinión de mucha gente que difícilmente se siente en su sillón a ver un partido completo de la Juventus pero escucha y pide a gritos por un Tevez a la selección. Por un #TevezAlMundial. Desde la influencia de estos personajes mediáticos y el poder e impunidad que les da un micrófono, una pantalla, o un teclado, se genera una presión que, por fortuna y hasta ahora, ha sido impenetrable a Sabella.

Veamos quienes ocupan hoy el lugar que desde los medios se reclama para Tevez y que, según éstos, alguno debiera dejarle. Quizás, cosa que no creo, terminemos dándole la razón. Primero descartemos, por obvias razones, a Messi. Luego vendría el Kun Agüero, quien pensamos es otro indiscutible, no sólo por los 12 goles que lleva marcados en la Premier League sino por el buen rendimiento que ha mostrado cada vez que tuvo que ponerse la camiseta argentina. En el tercer escalón podríamos nombrar a Gonzalo Higuain, otro de los que ha rendido en buena forma tanto en su equipo como en el seleccionado. Cuarto ascendería Rodrigo Palacio, que viene de ser figura en el derby della maddonnina, convirtiendo el gol de la victoria y sumando 10 en el calcio italiano. Hasta aquí pareciera difícil encontrar un lugar para Tevez. Quedaría, probablemente, un quinto lugar para completar el cupo de delanteros y, hoy por hoy, es ocupado por el Pocho Lavezzi, de no tan buena campaña en Francia y apuntado por todos. Menos por Sabella, obvio.

A ver, nadie duda de las condiciones del Apache, por lo menos no nosotros, pero ese quinto lugar, esa quinta vacante que quedaría libre en caso de que el técnico prescindiera (cosa que vemos difícil, por no decir imposible) de Lavezzi, no sería para Tevez. No podría ser para Tevez. Él no podría ocupar con dignidad ese lugar. Para él sería un des-privilegio, un no-orgullo, y se sabe que eso traería aparejado problemas en el grupo.

Supongamos que sea Tevez quien viajara a Brasil 2014 y no Lavezzi. Insisto, ese lugar es el quinto en la consideración del DT. ¿Sabella sentiría la misma presión externa en caso de que el equipo no rindiera? ¿Es lo mismo tener a Tevez que a Lavezzi sentado en el banco de suplentes? ¿Para el afuera, para los medios, para la opinión pública, sería lo mismo que estuviera cualquiera de los dos? Está claro que no. Lavezzi no exige. Lavezzi acompaña, construye, suma. ¿Tevez? Difícilmente lo haría desde ese lugar. Por eso es razonable la decisión de Sabella. Después discutimos si el Pocho es amigo de Messi o no, y si por eso está donde está. Esa es otra discusión, que quizás se desprenda de ésta sí, pero no deja de ser otra.

Para concluir, y como ya dijimos, es innegable el buen nivel de Carlos Tevez desde que arribó a Italia, no hace falta ninguna campaña de prensa que lo demuestre, pero lo cierto es que esos tres primeros lugares de jerarquía en donde el jugador, los medios y la opinión pública pretenden que esté, ya están definidos. Y paradójicamente también lo está para quienes lo piden. Nadie duda de la tríada Messi-Agüero-Higuain. El cuarto y quinto lugar de la consideración técnico-táctica, también lo están, pero con la salvedad de que ni el propio Tevez se quiere, ni se ve ahí. Y Sabella tampoco.


Ahora solo resta preguntarnos si el lobby ejercido por este grupo es mero entusiasmo por las cualidades futbolísticas del jugador, amistad o quizás intereses que desconocemos. Quién sabe.



Ramiro Fossaceca.

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